LOS SÍMBOLOS DE LA REALIDAD

El hombre y la Humanidad no existen de manera separada, sino más bien como parte integral del todo de la vida orgánica. La Tierra necesita de la vida orgánica como un todo, del hombre, los animales y las plantas.

El Rayo de la Creación es como una rama en crecimiento, y esta comunicación es necesaria para que la rama pueda continuar creciendo. Todo está interconectado, nada está separado y hasta las cosas más diminutas, una vez que existen, sirven a un todo más grande. La vida orgánica es una particular unidad cósmica y el hombre es una unidad dentro de esta gran masa de vida orgánica. El tiene la posibilidad de desarrollarse aun más, pero este desarrollo depende de su propio esfuerzo y entendimiento. Es parte del plan cósmico que un cierto número de hombres se desarrollen, pero no todos, porque esto entraría en contradicción con otro propósito cósmico. Evidentemente la humanidad debe permanecer en la Tierra y sobrellevar su vida y circunstancias. Pero un cierto número de hombres puede escapar, y esto también entra dentro del plan cósmico.

Se puede llegar a este punto siendo conscientes del significado encerrado en los Símbolos de la Realidad. El primer contacto con estos símbolos es a través de su manifestación en los seres humanos, en sus formas física, psíquica, emocional y mental, desde donde se comienza a expandir esta percepción hacia afuera, hacia el entendimiento del propio ambiente. Ambiente y experiencias, tanto individuales como colectivas, reflejan una particular Selección de Influencias. Así pues, cabe en primera instancia un examen al propio ser, sus pensamientos y acciones y la fuente de la cual se originan, es decir, la “influencia” que opera como dominante, para luego poder comenzar a tomar decisiones acerca de si se desea o no continuar interactuando con -o “encarnando”- esta influencia. De este modo, el ambiente y las experiencias predominantes comienzan a reflejar los “resultados” del libre albedrío y se convierten en un “sistema de retroalimentación” que confirma o refuta la “conveniencia” de las propias decisiones. La selección que se haga de la realidad dependerá de si se opera en el modo de “percepción externa” o el modo de “percepción interna”.

El conocimiento profundo de uno mismo, libera de una ley. así que, con vistas a la liberación de las leyes limitantes, primero es necesario identificar la ley en particular de la cual uno se desea liberar para luego escapar de ella. Una vez conseguido este umbral, se debe encontrar otra nueva ley. De nuevo se produce su liberación, y se continúa de esta manera. Esta es pues la forma práctica de estudiar las leyes. Existen leyes que obstaculizan y mantienen subyugados tanto al consciente como al subconsciente.
La liberación de estas “leyes del caos y la aleatoriedad” es posible de varias maneras. Esto se puede evidenciar de manera empírica cuando se estudia la profusa literatura asociada a numerosas religiones y filosofías. Pero cuando se aboca uno al estudio de este cuerpo de material, hay ciertas cosas que se vuelven evidentes al establecer comparaciones.